El buen humor no es algo que ese encuentre a la venta por las calles, el estrés citadino ha quitado una de las delicias más exquisitas de la vida, que es la capacidad de poder reÃr de si mismo. El humor afecta además la expresión del rostro, la calidad de vida y el ánimo con el cual se conducen en el dÃa a dÃa. Si se pasan por la vida amargadas, de seguro nadie las encontrara bellas.

Si bien no existe la receta mágica para ser más optimista y liviano, al menos hay algunas prácticas sencillas que les pueden ayudar a levantar el ánimo y seguir adelante mas focalizadas en lo importante.
Una buena medida, es llevar un diario de vida, anotar en el no solo las cosas buenas que pasan, sino también las malas, garabatear al vecino que lleva a su perro al jardÃn todos los dÃas será un buen desahogo y hasta puede ayudar a concientizarse de un problema que se soluciona tan solo con una conversación.
El diario es indispensable para identificar las cosas buenas y malas de la vida, identificar que cosas les gustan, las experiencias que les gustarÃa probar, las que no, hacer planes a corto y largo plazo, anotar las calorÃas consumidas, los pecados y hasta lo mas Ãnfimo que ayude a programarse mejor, ordenando la rutina diaria acorde a sus intereses y deseos.
Otro aporte valioso para hallar el buen humor, es salir a la calle y imaginar cosas ridÃculas en los demás, quizás sea una práctica un poco infantil pero ya verán como sirve para darse cuenta que todos en algún minuto, son ridÃculos y dan razones para reÃr.
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