Angiomas (lunares rojos): qué son, causas, síntomas y tratamiento

Si te has percatado que, de repente, te han empezado a salir algunos lunares rojos, o que lo han ido haciendo poco a poco a medida que ha pasado el tiempo, es bastante probable que te hayas preguntado qué son, y por qué salen. Incluso puede ser posible que te hayas llegado a preocupar. Médicamente son […]

Si te has percatado que, de repente, te han empezado a salir algunos lunares rojos, o que lo han ido haciendo poco a poco a medida que ha pasado el tiempo, es bastante probable que te hayas preguntado qué son, y por qué salen. Incluso puede ser posible que te hayas llegado a preocupar. Médicamente son conocidos bajo el nombre de angiomas, y hoy queremos hablarte sobre ellos.

Angiomas

¿Qué son los lunares rojos o angiomas?

Aunque popularmente, por su apariencia y característica, son habitualmente conocidos como lunares rojos, la realidad es que médicamente poseen varios términos: ¿el más correcto? Angioma, aunque también pueden ser denominados como angiomas senileshemangiomaspuntos de Campbell de Morgan (debido a que originalmente fue descrito por primera vez en el siglo XIX por el cirujano de origen británico Campbell de Morgan).

Básicamente consisten en una lesión superficial de color rojizo que aparece sobre la piel. Podrían ser denominadas también como pápulas, pudiendo aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Por lo general, se suelen encontrar sobre todo en personas mayores de 30 años, aunque lo cierto es que pueden aparecer en cualquier momento, y en definitiva a cualquier edad. De hecho, lo habitual es que aumenten de tamaño y número con la edad, por lo que pueden evolucionar a medida que la persona envejece.

¿Y por qué poseen ese color tan característico? Es debido a la presencia de una agrupación elevada de vasos sanguíneos en su interior. Estas son las ‘culpables’ de brindarles ese aspecto rojizo.

A menos que sangre, cambie de tamaño, forma o color, en la mayoría de las ocasiones este tipo de lesiones o crecimientos de la piel no suelen ser motivos de preocupación. No obstante, si notas algún cambio en su apariencia o algún sagrado, lo mejor es hablar con tu dermatólogo, ya que estos podrían ser síntomas de cáncer de piel.

¿Cuáles son los síntomas de los angiomas?

El síntoma más característico es la presencia de una pápula con una parte superior aplanada, ligeramente brillante, y de color cereza o rojizo. Este color tan llamativo suele ser debido a la presencia de un grupo de capilares que se agrupan en la superficie de la piel.

Inicialmente suelen aparecer como puntos rojos de pequeño tamaño. Aunque pueden variar de tamaño, de forma que pueden tener el tamaño de la cabeza de un alfiler, hasta llegar a alcanzar medio centímetro de diámetro. También es posible que el angioma sobresalga de la piel, haciéndose más evidente, y llegue a sangrar si se lesiona.

Sintomas de los angiomas

¿Por qué aparece los angiomas?

La causa exacta que provoca la aparición del angioma es desconocida, aunque se sabe que puede haber un factor genético que puede ocasionar que algunas personas tienden a ser más propensas a desarrollarlos. Por este motivo, es habitual encontrar en una misma familia a varios miembros con angiomas.

En este sentido, muchos expertos señalan fundamentalmente al factor genético como una de las causas más comunes, de manera que parecería existir cierta predisposición genética, con la influencia a su vez del medio ambiente.

También se han relacionado con el embarazo (por ejemplo, como consecuencia de los cambios hormonales que se producen habitualmente durante la gestación), el clima o la exposición a determinados productos químicos.

¿Cómo se tratan?

Una vez aparecen, como ocurre en definitiva con cualquier otro tipo de lesión que surja sobre la piel, es necesario vigilar su evolución. De esta forma, si estás atento/a, serás capaz de identificar algún cambio cuando éste se produzca, y luego el médico podrá ser capaz de excluir la supuesta presencia de enfermedades más graves, como podría ser el caso del cáncer de piel.

Esto no significa que los angiomas sean malignos, al contrario. Lo común, y lo más normal de hecho, es que permanezcan igual y sean completamente benignos. De la misma manera que tampoco desaparecerán por sí solos.

No obstante, es necesario vigilar la evolución del angioma, y estar alerta en caso de que empiecen a sangrar sin motivo aparente, o cambien de tamaño.

Cómo se trata el angioma

Si los deseas eliminar, y el angioma es pequeño, es posible retirarlos mediante crioterapia, láser o cauterización. Por lo general, todos estos tratamientos médicos se caracterizan por ser rápidos (en apenas unos minutos se consigue la eliminación del lunar rojo), prácticamente indoloros y permiten conseguir unos resultados excelentes.

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No obstante, especialmente si el angioma tiene un tamaño algo grande, es posible que pueda aparecer cicatriz. Ante la duda, te recomendamos consultar siempre con tu dermatólogo de confianza.

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